DJ NOBU DETUVO SU SET EN GINEBRA TRAS SER INTERRUMPIDO VARIAS VECES DURANTE LA SESIÓN.
DJ Nobu detuvo momentáneamente su set el sábado pasado en Ginebra después de que varias personas invadieran su espacio en la cabina. Según contó más tarde en stories le tocaron los USB, intentaron abrazarlo para hacerse fotos y le apuntaron con la linterna del teléfono. Según comentó el DJ fue la primera vez que le pasaba algo así en 25 años de carrera.
El gesto fue simple: bajar el fader y dejar la pista en silencio. Más que un capricho de estrella, el gestó funcionó como una forma de marcar un límite en un espacio que, aunque forma parte de la fiesta, también es el lugar de trabajo del DJ.
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa una discusión cada vez más presente en la cultura de club: hasta dónde llega la cercanía entre público y artista y cuándo empieza la invasión. Tocar equipos, acercarse físicamente durante la mezcla o interrumpir constantemente para pedir una foto puede afectar directamente la concentración y el desarrollo de un set. También entra en juego el uso del móvil en la pista. Clubes como Berghain llevan años restringiendo las fotografías para preservar la privacidad y la atención dentro de la sala.
La cuestión no es tanto sacar una foto, sino qué pasa cuando documentar el momento empieza a competir con vivirlo.

