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023 Cuando Fiesta & Bullshit nació, cuando los locos que comenzamos esta aventura deambulábamos por una Ibiza muy diferente a la actual, reinaba en la isla una figura especial, una leyenda hecha carne llamada Carl Cox. Por aquel entonces ya era un artista con un reconocimiento unánime: la crítica, el público, incluso los trolls más despiadados caían rendidos ante su embrujo. ¿Se trataba de eso? ¿De un vudú sónico que hacía que todo el mundo amase a Carl? Los escépticos de las respuestas mágicas que explicaban el éxito de Carl Cox se refugiaban en la física, en las leyes que rigen nuestro universo. Para ellos, Cox era un Sol incandescente repleto de energía, rebosante de masa y con un campo gravitatorio tan potente que conseguía que toda una galaxia orbitara a su alrededor. Y estos amantes de la lógica no iban desencaminados, porque cuando Carl comienza a moverse, todas las personas que abarrotan la pista de baile se sienten atraídas hacia la cabina del DJ, como si una extraña fuerza tirara de ellas. “Comencé pinchando para 40 o 50 personas y tuve la suerte de poder pinchar para más de 1 millón de personas en el Love Parade.” Esa fuerza gravitatoria siempre ha empujado a Fiesta & Bullshit a seguir los valores promovidos por Carl Cox: valores como la generosidad, la alegría y el respeto a los fundamentos de la música electrónica. Por eso, es para nosotros un honor y un privilegio contar con el único y verdadero rey de Ibiza en nuestra portada. Porque, como escribió hace años uno de nuestros redactores: “El sentido de la vida se encuentra en el vacío existente entre los dos paletos de Carl Cox.”

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