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025 Tras dos años de abstinencia involuntaria, sin Carl Cox en nuestra rutina ibicenca, la mejor noticia de la temporada llegó con el anuncio de su residencia en [UNVRS]. Un proyecto tan ambicioso no podía prescindir de una figura incontestable, de un mito en vida que parece tener reservado un lugar en la mesa de Tanit, la diosa protectora de Ibiza. Un referente que cada domingo nos recuerda que no hay nada más actual que él mismo. “Estoy muy agradecido a [UNVRS] por darme esta oportunidad de trasladar mi amor hacia la isla una vez más.” Porque después de asistir a su residencia dominical te das cuenta de que Cox tiene cuerda para rato, que su tanque de gasolina está repleto y que la llama de su magia sigue más viva que nunca. “Mi residencia en [UNVRS] es un nuevo comienzo para mí, me siento como un niño con un juguete nuevo.” Además de su energía, Carl Cox es imprescindible en la escena ibicenca por su generosidad. Mucha gente confunde la generosidad con la caridad. Mientras que la caridad se basa en dar algo a los demás, la generosidad se basa en darse a sí mismo. Exactamente esto es lo que lleva haciendo Carl Cox desde hace más de tres décadas: entregarse sin reservas, desnudar su inmensa alma y esparcirla entre los miles de asistentes a sus sets.

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