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026 Mientras otros DJs se vuelven inaccesibles, huidizos y temerosos del contacto humano, Cox no se esconde. Se mezcla entre sus semejantes, siempre dispuesto a inmortalizar su sonrisa con cualquiera de sus fans. No ha olvidado las noches durmiendo en un Fiat Panda, la frustración de las puertas cerradas, y, sobre todo, no ha olvidado que la clave de su éxito y de su estatus no reside solo en su talento: la fidelidad de sus seguidores ha sido el motor a reacción que ha mantenido su figura en lo más alto. “Llevo más de 25 años viajando a Ibiza y comencé de una forma muy humilde. Y he aprendido cómo ser parte de la sociedad de la isla.” La llegada de Carl Cox a [UNVRS] no es una llamada a la nostalgia. Si escuchas el sonido que está entregando en cada uno de sus sets, te das cuenta de que su evolución es constante, que se trata de un artista en permanente actualización. Un sonido fresco y dinámico que contagia no sólo al público, también a los artistas que le acompañan cada domingo. Porque Cox es, además, un amplificador de talento y un reto para otros DJs: si te subes a una cabina en una de sus fiestas, más te vale dar el 100% o quedarás retratado. “El Three Deck Mixing fue simplemente un intento de perfeccionar el sonido del Two Deck Mixing.” Por desgracia nuestra existencia es fugaz, llena de incertidumbre, nunca sabemos lo que nos deparará el futuro. Lo único que tenemos claro es que debemos vivir el presente, y no existe un presente más estimulante que la residencia de Carl Cox en [UNVRS]. Un acontecimiento que no debemos dejar pasar, porque nadie sabe, nadie puede asegurar el destino que las parkas han tejido para nosotros.

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