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06 En Ibiza, además, las residencias se repiten y las fiestas tienen estructuras similares, así que el reto está en no caer en la monotonía. En encontrar todos los días una nueva forma de contar lo mismo, pero con otra luz, otro ángulo, otra emoción. Lo que me mantiene encendido es cuidarme. Entreno todos los días que puedo, hago ejercicios funcionales, intento comer sano, no bebo alcohol, no uso drogas, y respeto muchísimo mi descanso. La playa también es mi templo: recargarme con la energía de la isla me da claridad mental. Esa rutina me ayuda a mantener el cuerpo firme y la cabeza enfocada. No tengo referentes fijos, pero me inspiro viendo fotógrafos de otras disciplinas, el cine, los colores, las composiciones. Y por supuesto, dejo que la música me guíe. Cada noche vibra distinto, y cuando una fiesta está encendida de verdad, todo fluye. Pero incluso en las que cuestan, hay que pelear cada instante. Esa es la misión: encontrar belleza en el caos y contarla con una foto. ¿QUÉ CONSEJO LE DARÍAS A UN FOTÓGRAFO QUE ASPIRA A TRABAJAR EN CLUBES COMO HÏ O [UNVRS]? Lo primero que le diría es que no lo haga por moda. Si no te apasiona realmente, no vas a aguantar. Esta profesión, aunque desde fuera parece glamorosa, implica sacrificios reales: estar lejos de tu familia, dormir mal, trabajar rodeado de fiesta cuando tú tienes que estar 100% enfocado, sobrio y resolviendo. Es un estilo de vida nómada y cambiante, donde tienes que estar listo para adaptarte, trasnochar, lidiar con aglomeraciones, calor, gente pasada de copas, y aún así entregar un trabajo impecable. Esto no es simplemente tomar fotos de DJs y luces bonitas. Es tener la capacidad de mantener la creatividad encendida en condiciones durísimas. Y para eso hace falta algo más que ganas: hace falta disciplina. Yo entreno, como sano, no bebo alcohol, no consumo drogas y me cuido porque sé que cualquier distracción me puede sacar del juego. Este trabajo exige constancia, claridad mental y resistencia física. Otro consejo que me habría encantado recibir cuando empecé: que alguien evaluara mi portafolio con criterio. Yo fui pionero en Venezuela en este tipo de fotografía, así que no tenía referentes ni nadie que me corrigiera técnicamente. Cuando llegué a Ibiza fue la primera vez que fotógrafos con más experiencia me señalaron fallos concretos y me ayudaron a mejorar. Ahí empecé a crecer de verdad. También recomiendo estudiar. Yo estudié Diseño Gráfico durante cinco años, y esome dio una base brutal: entendí el color, la composición, la narrativa visual. Todo eso hoy forma parte de mis herramientas como fotógrafo. No se trata solo de disparar una cámara, sino de tener criterio y visión artística. Y por último, viajen. Alimenten el ojo. Conozcan otras culturas, vean arte, cine, museos, arquitectura, danza, lo que sea. Porque todo lo que ves, todo lo que vives, te forma como artista. Y si tienes hambre, sueños grandes, y disciplina… créeme que algún día estarás aquí, o incluso más arriba. A NIVEL PERSONAL, ¿CÓMO TE VES EN CINCO AÑOS? ¿SEGUIRÁS DETRÁS DE LA CÁMARA EN IBIZA, O ALGUNA VEZ TE HAN SURGIDO LAS GANAS DE EXPLORAR OTROS FORMATOS? En cinco años me veo liderando nuevos proyectos que vayan más allá de solo estar detrás de la cámara cada noche. Amo la fotografía, es mi pasión y mi motor, pero también estoy explorando otros caminos que me emocionan. Desde hace un año estoy incursionando como tour manager de artistas, y ha sido una experiencia increíble. Después de tantos años viajando por el mundo, pasando por aeropuertos, gestionando mis propios marrones logísticos, hoy puedo usar ese conocimiento para apoyar a artistas y hacer que sus giras sean más fluidas, más humanas. Y además, claro, tengo la cámara siempre a mano, así que soy como un dos por uno: logística y contenido visual en el mismo pack. También estoy gestando un proyecto más grande: liderar una agencia de comunicación visual que represente fotógrafos con talento y hambre, gente que pueda trabajar por todo el mundo con visión, criterio y disciplina. Me interesa mucho enseñar, guiar, corregir portafolios, compartir lo que a mí me costó aprender sin guía. Quiero ser ese referente que yo no tuve cuando empecé.Además, aunque aún me cuesta, estoy trabajando en soltarme más frente a la cámara. Me gustaría lanzar cursos, podcasts, espacios donde pueda enseñar lo que sé y dejar un impacto en quienes están empezando. Ya no se trata solo de tomar fotos, sino de elevar toda una industria desde el conocimiento y la experiencia. Hoy tengo 33 años, y estoy enfocado en expandirse y pasar al siguiente nivel. ¿HAY ALGÚN FOTÓGRAFO O ESTILO QUE TE INSPIRE ESPECIALMENTE EN TU TRABAJO DENTRO DEL CLUBBING? La verdad es que tengo la suerte de estar rodeado de fotógrafos que admiro. Muchos de los que me inspiran hoy en día trabajan a mi lado, dentro de la misma industria. Compartimos no solo el espacio, sino también técnicas, ideas, aprendizajes del día a día. Nos ayudamos a mejorar, nos retamos, y eso para mí es un regalo. Tener a tus referentes cerca, y poder crecer con ellos, es algo que valoro muchísimo. Pero mi inspiración no se queda solo dentro del club. Me gusta mirar hacia afuera. Me inspira el arte en general: visito museos, galerías, me dejo tocar por el arte abstracto, la moda, el cine. Me atraen mucho los fotógrafos que hacen piezas más conceptuales o que mezclan la fotografía con técnicas de intervención digital, como los fotomontajes o las composiciones artísticas. No me interesa solo capturar un momento: quiero que cada imagen parezca una obra. Que tenga intención, que sea limpia, que impacte, que respire estilo. Busco que mis fotos no sean solo “fotos de fiesta”, sino piezas que alguien pueda colgar en una galería. Que digan algo. Que se sientan vivas. Esa mezcla de energía real con estética cuidada es lo que más me inspira y lo que intento perseguir cada día. ¿CUÁL HA SIDO TU FOTO MÁS ESPECIAL EN IBIZA HASTA AHORA Y POR QUÉ? Elegir una sola foto en Ibiza es casi imposible, porque cada imagen que he capturado aquí forma parte de mi historia, de mis cicatrices, de todo lo que he tenido que atravesar para llegar a este punto. Cada foto es un testimonio de mi evolución, y al ver mi trabajo desde que llegué hasta hoy, no puedo evitar sorprenderme de cuánto he crecido como artista. Pero si tengo que nombrar una, sería sin duda la que hice este año durante el opening de [UNVRS], en el preciso momento en que se abrieron por primera vez las ventanas del club y ese rayo de luz entró directo sobre el público. Fue un instante mágico, casi místico. Esa imagen se volvió viral, ha recorrido el mundo, ha sido publicada en revistas, periódicos y compartida miles de veces. Para muchos fue simplemente una buena foto, pero para mí fue mucho más: fue la representación visual de un nuevo comienzo, de un despertar. Ese instante quedó grabado no solo en mi cámara, sino también en el alma del club y en la historia de Ibiza. Capturarlo fue un privilegio. Además, hoy tengo la fortuna de fotografiar a muchos de los artistas que siempre soñé retratar.

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