TIME LOST:

MOCHAKK ANTES DE SER MOCHAKK: EL VIDEO VIRAL QUE LO MUESTRA BAILANDO CON 17 AÑOS.

Un clip de hace una década revive los orígenes del brasileño, mucho antes de convertirse en uno de los DJs más solicitados del circuito global.

En los últimos días se ha vuelto viral un vídeo que retrata a un joven Mochakk cuando tenía apenas 17 años. No está detrás de la cabina. No hay CDJs, ni visuales, ni miles de personas coreando su nombre. Está en la pista. Bailando.

El clip, grabado hace aproximadamente 10 años, muestra a Pedro Maia —su nombre real— completamente absorbido por la música en un club brasileño, mucho antes de que el mundo lo conociera como uno de los fenómenos más explosivos del house contemporáneo.

Y quizá ahí está la clave.

Antes del hype, estaba la pista

Mucho antes de los sold outs, los escenarios de Coachella o sus sets virales en Cercle y festivales europeos, Mochakk ya vivía la música desde el cuerpo. Desde abajo. Desde la pista.

El vídeo no es importante por la nostalgia. Es importante porque confirma algo que hoy parece escaso: antes de ser DJ, fue clubber.

Su manera de entender el groove, su conexión física con la música, su energía desbordada en cabina… no nace del marketing. Nace de años absorbiendo cultura de club desde dentro.

De bailar a liderar la pista

En entrevistas, el propio Mochakk ha hablado muchas veces de su obsesión temprana por la música electrónica y de cómo pasó años estudiando sonidos, sellos y productores mientras aún era menor de edad.

Pero este vídeo añade una capa más humana al relato: el artista que hoy llena escenarios masivos fue, primero, uno más en la multitud.

Sin cámaras. Sin expectativas. Sin narrativa. Solo música.

El detalle que muchos pasan por alto

El clip también rompe una narrativa común en la industria: que el éxito aparece de la nada. Mochakk no se convirtió en fenómeno de la noche a la mañana. Hay una década de cultura, curiosidad y pista detrás de su explosión internacional.

Y quizá por eso conecta. Porque cuando lo ves bailar en 2016 y lo comparas con cómo se mueve hoy en cabina… entiendes que no ha cambiado tanto. Sigue siendo el mismo. Solo que ahora la pista lo mira a él.