TIME LOST:

VETA FESTIVAL 2026: MARIPOSAS TECHNO EN EL ESTÓMAGO

Si de algo me arrepiento del pasado fin de semana es de no haber estado presente los tres días en los que se llevó a cabo VETA Festival. Si de algo me siento orgulloso del pasado fin de semana, es de haber vencido a la pereza y levantar mi culo del sofá para asistir el sábado 4 de julio a VETA Festival. Porque en una parte del año de trabajo incesante, de escritura insulsa sobre eventos repetitivos y de pensamientos encontrados sobre mi posición en la industria electrónica, acudir a este festival ha supuesto un baño balsámico de ilusión y una recarga de combustible para lo que me queda de 2026.

VETA es una muestra de la salud de nuestra industria, es el ejemplo claro de que no tenemos nada que envidiar a otros países en cuanto a la organización de eventos, de poseemos unos artistas con un talento descomunal y sobre todo de que los clubbers que mantienen firmes los cimientos de nuestra escena son inspiradores y se merecen todas las alabanzas posibles.

ORGANIZACIÓN DEL EVENTO

Sobre el primer punto, la organización del evento, VETA es una muestra palpable de la madurez de sus promotores, nada que ver con anteriores empresarios patrios que hacían de lo cutre un arte y que no entendían el contexto de sus iniciativas. Los responsables de VETA por el contrario saben muy bien lo que hacen, se nota a la legua que aman y que entienden las necesidades de los clubbers. Limpieza, organización, diseño, sonido, comunicación, cuidado por los pequeños detalles y sobre todo por la cercanía. Eso no quiere decir que el festival no tuviera sus fallos, pero el que busca la perfección absoluta es que no entiende que algo semejante es imposible, y que los errores son parte del proceso.     

Si hace 5 o 10 años alguien me hubiera dicho que pensaba organizar un festival techno en un pueblo perdido de la montaña palentina le hubiera tildado de loco. Pero bendita locura, qué sería de nosotros sin los locos y los soñadores. Y gracias a una pandilla de bellos trastornados, he sido bendecido con la posibilidad de asistir a uno de los festivales más bonitos, evocadores e inspiradores a los que he asistido en mi dilatada carrera. 

Situado en Barruelo de Santullán (Palencia), en un apeadero de una mina abandonada, VETA te ofrece mucho más de lo que suele ofrecer un festival de este estilo, pero sobre todo no te ofrece los que los festivales más comerciales te ponen sobre la mesa. Nada de confeti, nada de exceso de parafernalia, nada de guiños sexistas, nada de excesos injustificados, nada de marcas comerciales taladrando tu cabeza y sobre nada de molar por molar…., en VETA lo que mola es lo que no le mola a las mentes-social-adormecidas que transitan por el camino social alquitranado (toma referencia a Extremoduro).

Pero tampoco os penséis que VETA es una rave improvisada de esas de tú te lo guisas y tú te lo comes. Para nada. El festival es cómodo, accesible y seguro, con todo tipo de servicios para que la experiencia quede grabada en tu memoria durante mucho tiempo.   

 

ARTISTAS CON UN TALENTO DESCOMUNAL

El line up de VETA es consecuente y sin fisuras más allá de los gustos de cada uno. No hay nombres vende entradas, bueno…., esta Mulero.., pero Oscar es mucho más. La programación es perfecta y mi mayor pesar es solo haber podido acudir al evento de sábado. Una jornada que me dejó una cosa clara….., joder menudo nivel el de los artistas españoles. Acostumbrado a escuchar las loas hacia artistas foráneos que sí, son muy buenos…, pero el elenco de chavales españoles que pasarón por la cabina de VETA es que no tienen nada que envidiar a aquellos artistas que por poner en su presskit que un día mearon en un baño de Berlín y parece que son la quintaesencia del techno. Qué injustos somos con los nuestros, qué injustos son los promotores al no poner en valor a nombres que en cualquier otro país arrastrarían masas.

Muy bien Estrato Aurora, muy bien Hermetica, muy bien Rrose, muy bien Orbe & Psyk, muy bien Svreca y por supuesto muy bien Oscar Mulero…, y no lo digo por evitar un atentado contra mi persona a manos de los Mulerianos…, Oscar estuvo impecable como siempre. Pero si tengo que destacar dos actuaciones esas serían la de Torsion Dual (Atisbo vs RVDMNTL), y sobre todo y sobre todos el live de SCHRZØ…, dios mío qué maravilla.

Tengo entendido que Torsion Dual se presentaba en VETA, quizá me equivoque. Pero de ser sí, menuda puesta de largo. Tanto Dani como Jaime dieron una masterclass desde el minuto uno, una compenetración perfecta, una expedición sin fisuras por un sonido de texturas que casi se podían tocar con la mano. La abstracción, la contundencia bien entendida, la madurez de sus composiciones fueron simplemente inspiradoras. Espero verles actuar muy pronto y que su proyecto se consolide…, sería una gran noticia para la escena.

Y ahora hablemos de SCHRZØ. Primero quiero hacer un llamamiento a los promotores de los festivales y clubs de España y todo el mundo.., ¡a qué cojones esperáis para tener a este puto genio en vuestros line ups. Amplio el llamamiento a los amantes del techno que aspiran encontrar al nuevo mesías..,¡a qué cojones estáis esperando para seguir a este unicornio electrónico! Vale, puede que exagere, pero os aseguro que en mi interior de viejo lobo que lleva trabajando en este mundo alocado desde hace más de veinte años, que el live de Julen aka SCHRZØ me hizo ver la luz. La misma luz que tiró a Pablo de Tarso de su caballo, me golpeó con cada nota que SCHRZØ manufacturó desde la cabina de VETA. Y no fue solo su música lo que me gustó, su actitud fue espectacular, su forma de mimetizarse con el ritmo, su expresión, esa aura que emitía en forma de radiación sónica. Tras su actuación me asaltó una pregunta, ¿debo volver a verle en una cabina o debo conservar este recuerdo inmaculado? La vida no es para cobardes, así que nada más que tenga la oportunidad volveré a estar cerca de Julen para alimentarme como un vampiro decadente de la energía de los ungidos.

 

CLUBBERS INSPIRADORES

Más allá de la organización y de la música, lo que me llevo de VETA es la pasión de los clubbers. Unos clubbers que son un ejemplo para la escena, educados, respetuosos, cero intrusivos y cuya única motivación es disfrutar de aquello que aman, que alimenta su espíritu y que hace que su esfuerzo merezca la pena. Mujeres y hombres anormalmente normales, alejados del postureo, inmunes al ego, centrados en el momento y cuya única exigencia es un pequeño espacio para que el sonido tome el control de sus cuerpos.

Dividir a los clubbers en buenos y malos dependiendo de sus gustos musicales es un monumental error, nadie porta la llama de la verdad. Pero es cierto que este pelotón de guerreros enfundados en negro tienen algo especial. Su convicción, su compromiso, su visión estricta por una serie de valores les hace que caminen orgullosos, con el pecho henchido, bañados en una responsabilidad a veces obsesiva por mantener a buen recaudo la esencia de la electrónica. Ese sentimiento de tribu, de comunidad inquebrantable, es lo que permitió que lo vivido en VETA sea algo excepcionalmente bello.       

CONCLUSIÓN

Necesitamos más VETA en nuestra escena, necesitamos más propuestas como ésta, no sólo por la experiencia musical, sobre todo por la experiencia humana que trasciende la pista de baile. La vida hay que disfrutarla, y bajo el manto de estrellas de la montaña palentina tuve el honor de disfrutarla mientras mi corazón se sincronizaba con el ritmo electrónico de VETA.