PACO OSUNA: “YO NO TENGO TALENTO. YO TENGO ESFUERZO. TENGO MUCHÍSIMAS HORAS DE TRABAJO, DE QUERER PERFECCIONARME Y DE QUERER SER MEJOR CADA DÍA.”
Bienvenido Paco. Una temporada más con nosotros. Ya es casi una cita obligatoria, ¿no?
Muchas gracias. Un placer, como siempre y sí, para mí es cita obligatoria todos los años.
Nos vamos al verano del comienzo de tu residencia, ya hace cinco años, ¿qué pensarías o cómo te imaginabas estar cinco años después en ese momento?
La verdad es que no suelo hacer muchos planes a largo plazo, porque la vida cambia tanto de un día para otro que, al final, puedes hacerte una idea o crearte unas expectativas sobre dónde quieres estar dentro de cinco años, qué quieres tener o qué te gustaría haber conseguido.
Yo nunca pienso así. Lo único que deseo es poder seguir disfrutando de lo que me gusta. Por eso no me marco metas. Creo que los logros llegan cuando eres feliz, cuando lo que haces te llena y no tienes la obsesión de alcanzar algo concreto. Se trata, simplemente, de vivir el momento y disfrutarlo.
Eso es lo que más me gusta de mi forma de pensar en este sentido.
La presión, eso sí, me la pongo siempre. Siempre. Porque quiero dar lo máximo de mí. Soy una persona a la que la monotonía le aburre, así que, si no intento superarme cada día, no pensando en cinco años, sino en el día a día, me aburro.
Hay que ir paso a paso, como decía mi padre, porque, si corres demasiado, la hostia es más grande.
¿Qué es más difícil: llegar o mantenerse? ¿Qué es lo que más te preocupa cuando empiezas a preparar una nueva temporada, cuando estamos en enero/febrero?
Las dos cosas son difíciles, sobre todo hablando de Ibiza. Llegar aquí y hacerte un lugar no es fácil. Yo lo he logrado después de 21 años. Llegué aquí en el 99 y mi primera residencia fue en el 2001. Y, bueno, hasta después de la pandemia… o sea, me ha costado mucho.
Pero yo creo que lo más difícil siempre es mantenerse. Mi padre decía: «Llegar arriba es muy fácil. Bueno, lo más fácil no, pero tampoco es lo más difícil. Lo más difícil es mantenerte durante muchos años siendo el número uno».
La verdad es que, cuando me daba estos consejos, no les hacía mucho caso. Con el tiempo te acuerdas de ellos y los valoras.
Al final, número uno, número dos o número veinte… esos números son relativos. Nunca puedes clasificar realmente a una persona con un número. Para alguien puedo ser el número uno, pero para otra persona puedo ser el número cero. Todo depende de los gustos.
Por eso, personalmente, nunca me ha gustado sentirme asociado a un número.
Llega la primera noche, todo sale bien, pero vuelves a casa… ¿En qué reflexiona Paco Osuna?
Cuando llego a casa, lo primero que pienso casi siempre es: «Qué fiestón. Me lo he pasado de puta madre». Pero enseguida empiezo a pensar en la semana siguiente. Porque yo, cada noche, y quien me vea por ahí lo sabrá, llego siempre una hora o una hora y media antes de empezar a pinchar.
Me pongo a dar vueltas por la sala, a mirar todo y a fijarme en todo lo que creo que se puede mejorar, en las cosas que no están como a mí me gustaría que estuvieran.
Así que, siendo honesto, después de la primera fiesta no pienso demasiado. Estoy descansando del cansancio, del resacón y de todo el desgaste, y también disfrutando. Porque, la verdad, no hay una sola noche en la que no disfrute. Ni una. Incluso las peores noches que haya podido tener, las he disfrutado.
Pero, a partir de la semana siguiente, ya cambia. Llega el domingo por la noche, el lunes… y mi cabeza ya está pensando únicamente en lo que tengo que hacer para la siguiente semana.
¿Qué cambios has incorporado este 2026? Hemos visto fechas importantes como el hosted en el festival Dreambeach o salidas a Portugal o Italia durante agosto. ¿Cuál es la “misión” de Paco y Now Here en estas fechas?
Vuelvo un poco a la respuesta de antes. Yo no tengo misiones ni grandes planes. Simplemente voy viviendo lo que me va surgiendo. Sí es cierto que, sobre todo en los dos últimos años, la marca ha crecido mucho y nos llegan muchas propuestas para hacer showcases en ciudades y países fuera de España. Y la verdad es que eso me llena de orgullo porque, como siempre he dicho, NOW HERE es mi proyecto más personal.
Aquí no llamamos a un DJ porque me encante su nombre o porque venda muchos tickets. Aquí llamamos a DJs que me gustan a mí. No significa que le tengan que gustar a todo el mundo; me gustan a mí. Es una idea musical muy particular y ver que tiene repercusión, que la gente se identifica con la marca y con nuestra forma de entender una fiesta, me llena muchísimo.
Una de las cosas que más admiramos de tu fiesta, es la oportunidad que les das a artistas que probablemente no la tendrían en otros lugares. Tú crees en ellos y apuestas por ellos. Hoy en día eso es más necesario que nunca.
Es que cada día es más difícil hacer un line-up. Cuando empecé a trabajar aquí, nadie me abría las puertas. Al contrario, me las cerraban. Tenía que ir tirándolas abajo.
Por eso creo que, dentro de la comunidad de la música, es muy importante ayudar a la gente. Yo nunca he tenido celos de nadie ni inseguridad por pinchar antes o después de otro DJ. Recuerdo que, hace muchos años, entrar en el grupo de DJs de Ibiza era muy difícil. Era como si lo protegieran con uñas y dientes: «Esto es nuestro y aquí no entra nadie».
Y yo no entiendo la música así. La música es una manera de conectar con la gente y de ayudar a la gente. No solo cuando les invito a pinchar, sino también fuera de la cabina.
Muchas veces recibo mensajes que me tocan muchísimo. Cuando alguien me dice: «Gracias, tío. Martes tras martes consigues que me olvide de todos los problemas que tengo. Eres como mi terapia». Esas cosas me llegan de verdad.
Porque yo nunca me he considerado un gurú ni un especialista en nada. Sí soy especialista en algo, es en intentar que la gente se lo pase bien. Aunque para eso tenga que sacrificarme yo.
Siempre he entendido que la gente va a un club para olvidarse de sus problemas, disfrutar el momento y volver a casa diciendo: «Wow, qué bien estoy». Luego volveremos a la rutina, a la vida normal, que muchas veces nos hace estar más insatisfechos o más infelices. Pero mientras están en el club, yo quiero que la gente esté disfrutando, bailando y sonriendo.
Aunque luego no todos sonrían… A mí me cuesta la sonrisa. Tengo un seguridad que es como mi mano derecha y, a veces, lo veo muy serio. Entonces voy y le digo: «Sonríe, coño, que es gratis, que no pasa nada». Yo soy muy serio. Pero siempre digo que no es que sea serio, es que estoy concentrado. Si no estoy concentrado, estoy riéndome. Pero cuando estoy concentrado estoy pendiente de todo lo que tiene que pasar.
Aunque haya quien piense que ahora es muy fácil pinchar con la tecnología actual, me parece una tontería. Llevo pinchando desde 1994 y he trabajado con todos los formatos. La creatividad no está en la herramienta, sino en cómo la utilizas.
Ahora ya no tengo que estar cuadrando un pitch, pero sí tengo que asegurarme de que todo esté perfectamente sincronizado y de que nada suene fuera de tiempo. Eso hace que esté mirando constantemente el ordenador. Por eso no estoy haciendo palmas ni sonriendo todo el rato. Yo no soy de hacer palmitas.
Ahora no hablo de artistas, ni de música, habló de los cambios y el paso del tiempo, que nos obliga a adaptarnos. ¿Qué ha tenido que cambiar Paco y adaptarse?
No he tenido que cambiar nada. Como te decía antes, vivo mucho más el presente que el futuro. Como no tengo expectativas, simplemente sigo viviendo el momento y voy viendo cómo evolucionan las cosas. Me preocupo, básicamente y únicamente, de la música: de que el programa musical sea bueno, de que el DJ esté cómodo, de que el sonido suene bien y de que, cuando el artista llegue, se sienta como en casa, con la libertad de hacer lo que quiera, sin sentirse limitado.
Y, en ese sentido, el equipo de Hï Ibiza es súper profesional. Es uno de los mejores equipos con los que he trabajado. De hecho, no, es el mejor equipo con el que he trabajado en mis 35 años de carrera. Consiguen que todos, cuando llegamos allí, nos sintamos como en casa.
Por eso no he tenido que cambiar nada.
De hecho, solo estoy un poco… no diría disgustado, pero sí un poco fastidiado porque este año han puesto una pantalla LED arriba. Y yo quería mantener la mítica N de cada año. Pero bueno, también forma parte de la evolución del club. Igual que uno evoluciona, el club también lo hace y entiende que ese es el camino. A mí, sinceramente, eso me da igual. Me da igual que esté el letrero o que no esté.
Lo importante para mí es que el sonido sea bueno y que la cabina sea cómoda.
En otra entrevista hablabas de lo importante que es para ti tener ese grupo de gente que va cada martes, apoyando a los residentes, a los artistas locales y siendo fiel a la fiesta. Yo conozco a mucha gente cercana que no falla un solo martes, y eso dice muchísimo.¿Cómo se supera esa adrenalina durante el resto del año?
Es cierto que no me pasa exactamente igual que en Ibiza, pero sí es verdad que se ha creado un movimiento. Lo mismo que ocurre aquí pasa ya en muchos otros sitios, y eso me hace sentir realmente especial, valorado y querido.
Lo de terminar de pinchar y que todo el mundo empiece: «¡Paco, Paco, Paco!», eso nació aquí, en Ibiza. Y ahora verlo repetirse en otros lugares del mundo me hace pensar que esa gente lo ha vivido aquí.
No solo que lo haya visto en vídeos, sino que ha venido, lo ha experimentado en primera persona y después lo reproduce en otros sitios. Sentirse tan querido en cualquier parte del mundo es algo que nunca pensé que me pudiera pasar. Porque mi padre siempre me decía: «Ni a Jesucristo le gustaba todo el mundo, así que a ti tampoco te va a querer todo el mundo». Siempre habrá gente con la que no conectes o a la que simplemente no le guste lo que haces.
Pero hay una cosa buena que tienen las redes sociales: la gente sabe lo que es NOW HERE. Saben que cuando vienen a un evento de NOW HERE saben perfectamente lo que se van a encontrar. No vienen por casualidad. Esperan vivir lo que han vivido aquí.

Por eso, para mí es muy, muy importante que, cada vez que hacemos un evento, la esencia de la marca no se pierda. A veces vienen promotores y me dicen: «Tenemos que poner más mesas aquí». Y yo les digo: «No. Esto es una fiesta para bailar. Si las mesas van a quitar espacio a la pista, no las quiero”. No quiero que la esencia se pierda por crear más hype o por intentar llegar a otro tipo de público.
Yo nací en un club, bailando en una pista. Y quiero morir en un club, bailando en una pista. No quiero estar sentado en una mesa mirando las visuales o hablando con mis amigos.
Mira, te voy a contar una anécdota. No sé cuándo saldrá esto, pero hoy precisamente juega España contra Francia. Hace dos años estuvo Rodri, el capitán de la selección, justo el año en que acababan de ganar la Eurocopa y luego ganó el Balón de Oro. Se pasó toda la noche en una esquina del backstage. Pero toda la noche.
Vino, nos saludamos porque yo no lo conocía, nos presentaron… Y cuando eran las seis y cuarto, en los últimos quince minutos, que ponemos un poco más de luz, me giré y seguía allí, en la esquina. Le dije: «Pero ¿qué haces ahí? Si puedes sentarte. No tengo un VIP para ti ni una mesa reservada, pero puedes estar mucho más cómodo».
Y me respondió: «No, no. Yo aquí estoy muy bien. Estoy tranquilo, bailando». Y eso me gustó muchísimo. Fue increíble porque nadie le molestó. Nadie fue a pedirle una foto constantemente. Eso me gustó muchísimo.
Con NOW HERE has seguido llevando el concepto y la marca a lugares de todo el mundo. ¿Cuáles han sido los sitios donde más cariño has recibido?
Obviamente, Ibiza. Es mi casa. Pero, aparte de Ibiza, hay varios lugares donde siento una conexión muy especial. No solo con el público, sino con todo lo que rodea al evento. Barcelona, por supuesto, porque es donde nací. Cada vez que hacemos la fiesta de Off Sonar es increíble. El cariño de la gente de tu ciudad siempre se lleva dentro. También Madrid. Cada vez que hacemos un evento allí es una locura.
Pero, si hablamos de fuera de España, que sería lo interesante, el mes pasado hicimos por primera vez un NOW HERE en Chicago y me quedé realmente fascinado. En Miami llevamos años haciendo eventos. En Nueva York también, que fue la primera ciudad donde hicimos un NOW HERE fuera de España. Es una cita obligatoria. Aunque tengamos que cancelar otro evento, siempre queremos estar allí. Además, siempre hacemos el evento y luego un after, que ya es tradición.
Pero Chicago me sorprendió muchísimo. Sinceramente, iba con un poco de miedo. Pensaba: «Es un sitio grande, aquí solo vengo a pinchar una vez al año como mucho y no hay una escena de clubs tan grande». Aunque ahora están empezando a hacerse eventos más grandes, la escena underground de Chicago sigue siendo muy de club: salas de 500 o 600 personas, muy auténticas.
Así que estaba bastante nervioso y pensaba: «A ver qué pasa aquí. Igual nos hemos tirado demasiado rápido a la piscina». Pero mi socio en Estados Unidos, que nos ayuda con la marca, insistía: «La gente te pide en Chicago. Tenemos que ir».
Y la verdad es que me quedé fascinado. Realmente fascinado. Me sorprendió no solo el feedback de la gente durante la fiesta, sino porque había un montón de personas con camisetas de NOW HERE. Incluso había dos chicos con tatuajes de NOW HERE.
Y yo pensaba: «Hostia… en Chicago». De hecho, lo primero que hice cuando acabó la fiesta fue ir a mi socio y decirle: «El año que viene tenemos que estar otra vez en Chicago».
¿Y cuál es el lugar donde has notado que la gente más sabe de música? Ese sitio que te ha sorprendido porque el público ha valorado aspectos musicales y técnicos que hoy en día parecen haber quedado en un segundo plano.
En realidad, la gran mayoría de la gente… No voy a decir que mi público sea el mejor o el más especialista en música, porque no. Pero sí es verdad que la gente que viene normalmente me pregunta: «¿Track ID? ¿Qué tema es este?». Y a mí me gusta ayudarles, darles esa información cuando me la piden.
Porque eso significa que han estado atentos durante toda la noche. Que no han ido simplemente a pasar el rato, sino que han estado escuchando la música. Luego me escriben y me dicen: «Oye, ¿cuál era esa canción que pusiste en este momento?». Y eso me gusta mucho.
Realmente me siento afortunado porque diría que gran parte del público que viene a NOW HERE tiene cierta conciencia de la música que está sonando.
Y dime una cosa… ¿Paco es de contestar los ID?
Sí, sí, sí. Siempre. Bueno, siempre que puedo. Hay veces que se me acumulan los mensajes porque tengo tres o cuatro shows seguidos y apenas miro el teléfono. Cuando lo vuelvo a abrir, tengo veinte mil mensajes.
Pero casi siempre lo intento. Porque me acuerdo cuando yo hacía lo mismo. Me acuerdo de cuando era joven e iba a preguntarle a un DJ: «Oye, ¿cuál es ese vinilo?». Y ellos lo tenían tapado para que no se viera el nombre y muchas veces no me lo decían.
Recuerdo perfectamente la frustración que sentía entonces, no quiero hacer sentir a nadie lo mismo ahora.
¿Qué significa Amsterdam Dance Event con NOW HERE?. En una semana donde el mundo entero mira hacia Ámsterdam, ¿qué significa para ti que la marca este en ADE?
Es un evento en el que todo el mundo pone los ojos y es importante estar allí por la visibilidad que te da. Llevamos ya tres o cuatro años haciéndolo de manera constante y estoy muy contento. La verdad es que, aunque es una semana en la que hay, literalmente, miles de eventos cada día, con line-ups increíbles, nosotros siempre hemos conseguido hacer muy buenas fiestas.
A mí me da igual hacer sold out o no. Lo que realmente me importa es que la gente, cuando termine la fiesta, se vaya contenta, con una sonrisa y feliz. Estos últimos años las fiestas que hemos hecho allí han sido muy, muy buenas. La respuesta de la gente también ha sido muy buena.
Además, viene mucho público de aquí, de allá… Como te decía antes, se ha creado una pequeña comunidad que, poco a poco, va viajando conmigo a los sitios que son importantes porque quieren estar con nosotros. Y eso me gusta muchísimo. Es algo que valoro muchísimo.
Luego viene el promotor y me dice: «No puedes mandarme tantos nombres, que dices que son tu familia». Y yo le digo: «Bueno… es que sí. ¿Qué quieres que te diga?».
Vienen de todas partes del mundo. Yo intento ayudarles. Ya hacen un esfuerzo viajando, pagando el vuelo, el hotel, la comida… para estar con nosotros. Si yo puedo ahorrarles el coste de la entrada, lo hago siempre que puedo. No siempre es posible, porque el promotor también tiene que ganar dinero, obviamente. Pero a mis fijos de siempre, que están en todos los eventos, si puedo evitarles ese gasto, lo hago encantado.
Solo con su presencia ya hacen que yo me sienta en casa.
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¿Qué cambia para Paco al actuar en un club o un festival cualquiera respecto a hacerlo con su propia marca, con NOW HERE? Me refiero tanto a la preparación previa como al propio evento: llegar con más tiempo, reuniones, visitar el venue…
Yo soy de llegar last minute. Quitando aquí en Ibiza, donde siempre llego una hora o una hora y pico antes para ver cómo está la situación, observar un poco y asegurarme de que todo está bien.
Pero, normalmente, intento aprovechar el tiempo al máximo para descansar. Ahora más todavía, porque he sido papá de nuevo. Tengo un niño de cuatro meses que necesita mucha atención y yo también necesito llegar descansado a casa para poder ayudar a mi mujer y estar con él. Así que intento descansar todo lo posible y llegar con el tiempo justo.
El tema de preparación. No, no preparo nada. Lo único que puede cambiar es la intensidad. No es lo mismo pinchar en un club para mil o mil quinientas personas que en un festival para diez mil. En un festival no puedes experimentar tanto con la música. Tienes que ir más, como se suele decir, rolling, rolling, rolling, como un coche, sin parar, para no darle tiempo a la gente a desconectar.
En un club sí puedes permitirte poner algún tema un poco más experimental o menos mainstream. Pero preparar un set, no. Siempre lo digo: necesito llegar, poner dos o tres canciones, como mucho cuatro, y en los primeros quince minutos ya sé perfectamente lo que tengo que hacer durante el resto de la noche.
Son años de experiencia. Eso no se aprende en un curso; eso te lo da el tiempo y la experiencia.
Y una de las cosas que más nos gusta a nosotros, como fans tuyos que somos, es el equipo tan fiel que siempre tienes detrás de ti cada noche: Antonio, Bobban, Álex… ¿Cómo se consigue cuidar a un equipo durante tantos años y seguir caminando todos en la misma dirección?
Teniendo muchísima paciencia. Realmente, teniendo muchísima paciencia. Porque los tres que has nombrado son vamos, Mortadelo, Filemón y Otilio. Son mi familia. Mi familia de verdad. Son las personas con las que paso más tiempo.
Por ejemplo, con Bobban paso más tiempo con él que con ninguna otra persona en el mundo. Cada semana tengo dos, tres o cuatro actuaciones y él siempre viene conmigo. Al final es una relación de amor y odio, porque tantos años juntos hacen que también salten chispas de vez en cuando. Pero son personas por las que daría la vida, porque ellos también la dan por mí.
Y, aunque muchas veces digo que ellos tienen que aguantarme, también reconozco que no soy una persona fácil de aguantar. Hay días en los que no has dormido, tienes problemas personales o simplemente no estás muy comunicativo. Y ellos siempre están ahí, apoyándome, sacándome una sonrisa e intentando cambiarme el estado de ánimo para que la noche salga bien.
Así que, si llevamos tantos años juntos, será porque algo hacemos bien las dos partes. La paciencia es la clave. Para todo. Ese es uno de los grandes problemas de la época en la que vivimos: la gente no tiene paciencia. Todo el mundo quiere conseguirlo todo de un día para otro.
Y eso lo puedes llevar a la música, a las relaciones, al dinero… a cualquier cosa. Yo soy de los que piensan que cuanto más cuesta conseguir algo, más lo disfrutas. Porque, si llegas muy rápido y no te ha costado esfuerzo, no lo valoras igual.
Por eso, para mí, estar ahora aquí, en Ibiza, haciendo mi propia fiesta, después de más de veinte años luchando por tener un espacio aquí, tiene tantísimo valor. La cuido… vamos, con pañales. Pero es que, lamentablemente, esa es la época en la que vivimos. Todo va muy rápido.
Siempre hablamos de NOW HERE, de Hï Ibiza o de las giras, pero pocas veces hablamos del Paco que sigue pasando horas delante del ordenador produciendo música y preparando sesiones. ¿Valoras especialmente a esas personas que, en lugar de preguntarte por la música, te preguntan simplemente: «Paco, ¿cómo estás?». ¿Cómo distingues el interés real de quienes de verdad te aprecian?
Se nota. Se nota cuando alguien te pregunta con interés de verdad. Por ejemplo, ahora mismo con mi hijo, con el recién nacido. Yo todavía no he enseñado prácticamente ninguna foto de él. Muy poca gente sabe que he vuelto a ser padre. Sí que subí una foto de dos manitas, pero ni siquiera puse el nombre del niño.
Entonces, cuando alguien me pregunta por él, sé que es porque realmente se ha interesado, porque ha estado atento y sabe un poco cómo va mi vida. Hay otras personas que… Mira, esto no tiene nada que ver con la pregunta, pero me ha venido el flash y te lo voy a contar porque tiene gracia.
Cada martes, y no solo aquí, sino en cualquier parte del mundo donde pincho, me escribe muchísima gente pidiéndome guest list y siempre es el mismo mensaje: «Soy tu fan número uno, me encanta tu música, te sigo a todas partes… ¿Me puedes poner en lista?». Entonces entro en su perfil y ni siquiera me sigue. Es mi fan número uno ¡y ni siquiera me sigue!
Eso pasa muchísimo últimamente. Me acuerdo de uno al que le dije: «Pero si ni siquiera me sigues». Y me respondió: «Bueno, mira, ya te sigo». Y le dije: «Sí, claro… y mañana, cuando acabe la fiesta, me dejaras de seguir, ¿no?».
Hay que tener un poco de coherencia. Yo prefiero que una persona sea honesta, venga y me diga: «Oye, tío, ¿me puedes ayudar a entrar en la lista de invitados?». Ya está. Para mí, la honestidad es una de las cosas que más valoro en el mundo.
De hecho, mucha gente me dice que soy muy directo. Pero prefiero ser honesto y directo que dar veinte mil vueltas o contar mil historias.
Y si hoy empezarás desde cero, con la experiencia que tienes, pero sin nombre, sin contactos y dentro de la industria actual… ¿Qué haría Paco Osuna para abrirse camino?
Te voy a corregir una cosa. Yo no tengo talento. Yo tengo esfuerzo. Siempre lo he dicho: no tengo talento. Lo que tengo son muchísimas horas de trabajo, de querer perfeccionarme y de querer ser mejor cada día. Pero talento, como tal… no.
Respondiendo a tu pregunta: Haría exactamente lo mismo que he hecho siempre: picar piedra, trabajar, trabajar y trabajar. Luchar por conseguir mis metas con honestidad y esfuerzo.
No soy una persona de tener dos caras ni de hacer las cosas con un interés para conseguir un objetivo. Prefiero tardar diez años en llegar a un sitio antes que hacerlo en uno por hablar con uno o con otro o por intentar buscar un atajo.
Cuando llego, quiero llegar porque me lo he ganado, no porque me lo hayan regalado. Así que no cambiaría nada. Haría exactamente lo mismo: esforzarme y luchar por los sueños que tengo.
Y tema redes sociales… Si quieres ser DJ, hoy en día parece que tienes que tener redes sociales, un community manager y mil cosas más. Y no. Si de verdad quieres ser DJ y quieres triunfar, trabaja. Curratelo. Y, tarde o temprano, si no desistes, el sueño llegará.
¿Consideras que una persona, un artista de hoy, puede lograrlo sin redes sociales, de verdad?
Otro de los mensajes que me decía mi padre era: «Por mucha mierda que le echen encima, si brillas, brillas». Y es verdad. Por mucho que te cueste, si tienes esas herramientas y sabes utilizarlas bien, quizá puedas llegar más rápido.
Pero no te van a hacer mantenerte en el tiempo, porque te habrás saltado muchos pasos.
Te has saltado muchos pasos. Con las redes sociales yo puedo subir un vídeo y, además, ahora con la inteligencia artificial, ya ni sabes si lo que estás viendo es verdad o mentira. Yo soy un fanático del fútbol y me salen vídeos diciendo: «Mira, este va a fichar por el Barça». Y me lo creo. Luego voy a mirar al Sport y resulta que no es verdad.
Eso es, probablemente, lo que más odio de las redes sociales: la manipulación, el uso abusivo para conseguir cosas que no llegan por tu trabajo, sino manipulando la realidad. No sé si hoy llegaría o no llegaría sin redes sociales. Eso no lo sé. Lo que sí sé es que, si puedo darle una oportunidad a alguien en quien creo, lo hago.
Y vuelvo a repetir lo de antes: es mi gusto musical. Igual que los DJs que invito a NOW HERE responden a mi criterio musical. Puede que a otra persona no le guste, pero es una elección mía. Y yo no miro solo la música. Miro la música, la técnica, la profesionalidad. Miro cuál es el propósito que tiene esa persona cuando está pinchando. Si su objetivo es simplemente que su nombre salga grande en un flyer o si, de verdad, quiere hacer que la gente se lo pase bien.
Me fijo en todo. Por eso nunca llevo a un DJ al que no haya escuchado antes en directo. Los he escuchado en directo o los he visto pinchando en un vídeo donde realmente puedo ver lo que están haciendo. No un audio con imágenes cualquiera, sino un vídeo donde pueda ver cómo trabajan.
¿Alguna vez has salido de una cabina pensando: «Hoy no he estado bien»? Porque desde fuera parece que siempre todo sale perfecto. Cuando eso ocurre, ¿cómo lo vive Paco? ¿Piensas en la gente que ha pagado una entrada para verte o en el promotor que ha confiado en ti?
Muchas veces. Hay noches en las que yo siento que no he estado a gusto, que he ido a lo fácil, que no me he sentido bien con lo que he hecho… y luego la gente alucina. Me dicen: «Tío, qué sesión hiciste ayer». Mi nivel de exigencia para analizar una noche es muy alto. Muy, muy alto.
Yo no me conformo con ver a todo el mundo con las manos arriba o con que la fiesta haya sido un sold out. Me conformo cuando hago algo que me sorprende incluso a mí mismo y, además, la gente entiende lo que estoy intentando hacer.
Hay gente que viene y me pregunta: «¿Cómo has hecho ese efecto?». Y una vez vino uno y me dijo: «Has tenido un fallo, ¿eh?». Le dije: «¿Cómo que he tenido un fallo?». Y me respondió: «Sí. Después del drop, cuando entró el kick, dejaste el snare medio segundo de más. Luego lo corregiste muy rápido, pero pasó». Y le dije: «Sí, es verdad». Le aplaudí. Eso me encantó. Porque significa que estaba prestando atención a lo que estaba haciendo. No estaba allí solo para pasar el rato; estaba escuchando la música y fijándose en cada detalle, tanto si era bueno como si era malo.
Me gusta mucho. Para mí, el objetivo es captar la atención de la gente. Hacer cosas diferentes y que las entiendan. Ese es mi gol. Luego habrá quien no lo capte y piense: «Lleva veinte minutos con la misma canción». Pero no. En esos veinte minutos han pasado muchísimas cosas.
Eso es lo que a mí me gusta: crear un momento único mezclando varias canciones. El que pone un tema detrás de otro para que todo el mundo los reconozca… bueno, en mi época a eso se le llamaba pinchadiscos.
El DJ, para mí, es el que mezcla, construye y crea un momento irrepetible. Yo soy así. Me gusta ese lado más oscuro, más sutil. Aunque parezca que en veinte minutos no ha pasado nada, en realidad han pasado muchísimas cosas.
Esta quiero que la respondas con lo primero que se te venga a la cabeza. ¿Dónde ha sido tu mejor set de este 2026?
Es que no lo sé. Tengo unas cuantas, no te podría decir solo una. Pero la primera que me viene a la cabeza es la de la semana pasada en Hï Ibiza. Además, porque tenía allí a mi mujer, Melanie, que este año todavía no había podido venir un domingo. Estábamos todos juntos, con muy buen rollo. También estaba mi mánager, que tampoco puede estar todos los martes.
Para mí es muy importante tener cerca a la gente que siempre está conmigo. Ver sus caras me transmite mucho. Por ejemplo, a mi mujer, que también es DJ, Melanie Ribbe, le encanta cuando hago trucos o mezclas que ella no entiende. Entonces, las pocas veces que viene, intento hacer algo que la sorprenda para que luego me diga: «¿Cómo has hecho eso?». Eso me gusta.
Aunque, claro, no siempre sale bien. A veces se me ocurre una idea en el momento, intento hacerla… y sale un desastre. Pero bueno, el que no prueba, no consigue. Lo que sí tengo claro es que nunca me quedo en la zona de confort. Nunca.
Sí me quedo con Hï Ibiza aunque también te diría la de la semana pasada en Cocoricò, en Italia. Lo único es que fue muy corta y para sentirme realmente bien, para poder poner toda la música que quiero poner, necesito, como mínimo, tres horas.
Es el tiempo que necesito para desarrollar un viaje, para que haya una evolución musical. Por eso te decía que la sesión de Cocoricò fue muy intensa y la respuesta del público fue una locura, pero me faltó una hora más para poder llevarla a otro sitio y crear un momento diferente de los que más disfruto haciendo.
Si dentro de 200 años, en internet solo quedaran un set tuyo y una producción, todo lo demás hubiera desaparecido y la humanidad solo pudiera conocer esas dos obras de Paco Osuna… ¿Cuáles elegirías?
No puedo decirte solo un set, porque llevo toda mi vida tocando muchos estilos diferentes de música. Yo empecé con la máquina en Valencia. Luego me vine a Ibiza, a finales de los 90, y con la residencia de Amnesia tocaba prácticamente para todo el mundo. Tanto para Deep Dish y Cocoon como para Tiësto, Trance o Erick Morillo y House.
Siempre he tocado muchos estilos y, en cada uno de ellos, hay algún set del que digo: «Este fue increíble». Pero, si tengo que elegir algunos de mis favoritos, serían los de la época en la que pinchaba minimal, sobre 2009 o 2010.
Tengo un set de una fiesta de Minus que me encanta. Fue en Off Sonar y es no sé, lo he escuchado millones de veces cuando voy en el coche.
¿Está en SoundCloud?
No. En aquella época no existía SoundCloud ni nada de eso. Yo tengo en casa un montón de CDs, de cintas, de grabaciones de aquella época… pero todavía no he tenido tiempo de recopilar todo ese material. Lo guardo precisamente porque algún día me gustaría hacerlo.
También tengo otro set buenísimo. Tampoco está en SoundCloud. Y, además, hasta perdí la cinta original. Fue porque me hicieron un reto: hacer un set solo con temas de Body & Soul. Era completamente diferente a lo que suelo hacer.
Muchísimo vocal, y cuando trabajas con voces tienes que tener muchísimo cuidado, porque no puedes pisar una voz con otra. Ese set me gustó muchísimo.
Y ahora te hago una pregunta un poco más complicada. Si dentro de veinte años alguien habla de Paco Osuna, ¿qué te gustaría que dijera? No del artista que llenaba clubes, sino de la persona que dedicó su vida a esta cultura.
Me gustaría que dijeran: «Mira, ese es Paco Osuna. El padre de…» Bueno, no voy a decir el nombre, porque mi mujer me mata. «Ese es Paco Osuna, el padre de ese futbolista que ha ganado no sé cuántos Balones de Oro». No lo sé.
Simplemente me gustaría que me recordaran como alguien que siempre ha hecho las cosas con pasión y honestidad. Nada más.
Como te he dicho durante toda la entrevista, no tengo ninguna ambición más allá de eso. Solo quiero que la gente sepa que soy original. Que esto no es una fachada ni un personaje para gustar más o menos. Yo soy así y luego le gustaré a quien le guste y no le gustaré a quien no le guste. Music is not fashion.
Cuando llegue octubre y acabe Ibiza, ¿Qué empieza para Paco? ¿Qué te espera en los próximos meses de otoño/invierno?
Siempre es un poco monótono, la verdad, pero es así. Después del ADE empiezan las giras por Estados Unidos y Sudamérica. Cuando allí llega el buen tiempo, toda la actividad se traslada hacia esa parte del mundo. Pero este año tengo al pequeñín recién nacido, así que no puedo estar tanto tiempo fuera de casa. Mi familia me necesita y, para mí, siempre ha sido mi prioridad. Siempre lo ha sido y siempre lo será.
Así que, en lugar de quedarme dos o tres semanas en Estados Unidos, seguramente iré solo un fin de semana, volveré a casa y, tres semanas después, volveré a hacerme otras doce horas de vuelo para regresar allí. Yo me siento un privilegiado por dedicarme a lo que hago.
Lo único duro de mi trabajo es que paso muy poco tiempo en casa, y eso sí que me pesa. Pero no hay más. Me quedan tres años.
¿Tres años? ¿Lo tienes tan claro?
Clarísimo. Tres años. A no ser que pase una catástrofe mundial, a los 55 paro. Necesito estar presente con mis hijos. Con el mayor, con Paquito, ya me he perdido muchos momentos. Y con este nuevo quiero no perderme tantos.
Además, mi padre siempre me decía: «Disfruta de la vida, porque la vida son dos días».
Y es verdad. Cuando te quieres dar cuenta, ya estás bajo tierra y no has vivido y yo no quiero que toda mi vida se resuma solo en trabajar.
¿En qué ciudades te gustaría que estuviera NOW HERE? ¿Hay algún país o club/festivales que tengas entre ceja y ceja?
No tengo nada. Dónde está, está muy bien. En Ibiza, con lo que hago aquí y con lo que hago por el resto del mundo, estoy muy bien. Es que, de verdad, no necesito más.
Cada vez que voy al Club Room de Hï Ibiza da igual cómo llegue. Puedo haber tenido un día de mierda, puedo estar enfadado o rayado. De hecho, hace un par de años tuve una experiencia personal muy dura. Llegué al club y Antonio tuvo que meterme en un cuarto porque, por primera vez en mi vida, no quería pinchar.
No quería salir. Y él me dijo: «Mira, toda la gente que está ahí fuera está esperándote a ti. Hazlo por ellos. No seas tan egoísta. Toda esa gente ha viajado para venir a verte o está dedicando su tiempo libre porque quiere estar aquí contigo».
Me dijo unas cuantas cosas que me llegaron al corazón. Salí y, curiosamente, fue una de las mejores sesiones que recuerdo. Pero no porque técnicamente fuera la mejor, sino porque pasé de estar realmente hundido esa noche a darle completamente la vuelta.
Fue la energía del público, su cariño y la conexión que tuvimos lo que me cambió el estado de ánimo. Me hicieron sentir muy, muy bien.
Yo necesito que me aterricen. Necesito que me digan cuando me equivoco. Necesito que me digan cuándo fallo.
Quiero terminar por donde hemos empezado, hablando de supersticiones. ¿Es Paco Osuna supersticioso? ¿Qué costumbres o manías hacen que te sientas seguro en cabina? ¿Qué necesitas para concentrarte al 100 %?
Mucho. Manías, ninguna. Pero soy muy supersticioso. Por ejemplo, si llego a un hotel y la habitación tiene un número impar, ya me condiciona. Pienso que esa noche algo va a salir mal. Bueno, ahora ya estoy un poco más calmado, pero hubo una época en la que cambiaba de habitación solo porque el número era impar.
Me decían: «Pero es que esa es la suite superior». Y yo respondía: «Me da igual. Dame la inferior, pero que tenga un número par».
Sobre todo con el 7 y el 8. Si me toca el 8, que es mi número fetiche, pienso: «Esta noche va a ser la leche». Pero si me toca el 7, que es mi número maldito, ya entro condicionado. De hecho, la última vez que me pasó se me paró el ordenador en mitad de la sesión.
¿Y qué necesitas para concentrarte al cien por cien? ¿Hay algo en especial?
Nada. Nada. Porque amo pinchar. No lo hago por entretenimiento, ni por dinero, ni por otra cosa. Lo hago porque lo amo. Siempre cuento una anécdota. Durante la pandemia hice un streaming y, en una entrevista, me preguntaron por esos DJs que decían que echaban mucho de menos al público y que no disfrutaban pinchando sin gente. Y yo respondí que, obviamente, yo también vivo del público. Pero, sinceramente, puedo pinchar perfectamente estando solo. Es más, cuando estoy solo no tengo la influencia del público haciéndome pensar: «Igual no estoy yendo por el camino musical correcto».
Cuando estoy solo, solo estoy yo y hago exactamente lo que a mí me gusta. Porque a mí me gusta pinchar. Me da igual que haya una persona o un millón. A mí me gusta pinchar.
Entonces, cuando entro en una cabina, ya estoy concentrado. No necesito nada más. Solo el hecho de estar ahí ya supone un respeto hacia toda la gente que está delante de mí. Haya pagado una entrada o esté invitada.
Han decidido dedicar su tiempo a estar allí y se merecen que yo dé lo mejor que llevo dentro.
Muchísimas gracias. Muchísimas gracias por tu tiempo.
Gracias a vosotros por seguir apoyándome un año más. De verdad lo digo: para mí esta entrevista ya es una tradición. Mientras yo tenga una fiesta en Ibiza, cada año tenemos nuestra cita. Lo sabéis.
¡Gracias, Paco!








