SE ESTRENA UN DOCUMENTAL QUE RECUPERA LA IBIZA DE SPACE, MANUMISSION Y BORA BORA ENTRE 1998 Y 2003.
¿Cómo era Ibiza cuando miles de personas entraban a una discoteca sin pensar en grabar lo que estaba pasando?
Back in Ibiza recupera una parte de aquella historia a través de la mirada del fotógrafo británico Dean Chalkley, que regresa a la isla más de veinte años después de haber documentado para Mixmag algunos de los años más recordados de su cultura de club.
El documental lleva a Chalkley de vuelta a los lugares, personajes y recuerdos que fotografió entre 1998 y 2003, una época marcada por clubs como Space y Privilege, fiestas como Manumission y puntos de encuentro como Bora Bora.
Pero, sobre todo, vuelve a poner el foco en quienes estaban en la pista de baile.
MANUMISSION, SPACE, BORA BORA Y UNA IBIZA QUE YA NO EXISTE
Durante el documental, Chalkley recorre algunos de los lugares fundamentales de aquella Ibiza y recuerda episodios vividos mientras trabajaba para Mixmag.
Uno de ellos ocurrió durante Manumission, cuando terminó atrapado en una estructura elevada sobre una pista en la que bailaban alrededor de 10.000 personas.
También regresa a los espacios donde estuvieron Space y Bora Bora, lugares fundamentales para entender la cultura electrónica de la isla y cuyo paisaje ha cambiado radicalmente desde aquellas fotografías.
El recorrido termina convirtiéndose inevitablemente en una reflexión sobre cuánto ha cambiado Ibiza desde finales de los 90.
REENCONTRARSE 28 AÑOS DESPUÉS
Uno de los puntos más interesantes de Back in Ibiza llega cuando las fotografías dejan de ser simplemente un archivo y vuelven a conectar con sus protagonistas.
Chalkley se reencuentra con Margot, a quien fotografió en 1998 a las siete de la mañana en el puerto de Ibiza; con Vaughn, propietario de un club local preocupado por mantener parte del espíritu original de la isla; y con Howard, recordado por muchos como el extravagante “Helvis” de las pistas de baile de los años 90.
Sus historias sirven para conectar aquella Ibiza con la actual y plantear una pregunta que sobrevuela todo el documental:
¿Qué queda de aquella libertad?
DE BAILAR SIN SER OBSERVADO A GRABARLO TODO
Porque Back in Ibiza no habla únicamente de nostalgia.
El documental enfrenta dos formas completamente diferentes de vivir una pista de baile: la generación que salía de fiesta prácticamente sin dejar un registro digital y la actual, en la que los teléfonos móviles y las redes sociales forman parte inevitable de la experiencia.
En las fotografías de Chalkley no hay personas mirando una pantalla ni grabando al DJ. Tampoco existe la misma conciencia de que cualquier movimiento puede terminar publicado y permanecer online.
La cámara estaba allí, pero era excepcional. Ahora está en el bolsillo de prácticamente todos los asistentes.
Ese cambio transforma las imágenes de Chalkley en algo más que buenas fotografías de clubbing. Son el testimonio de una época en la que la pista podía ser un espacio mucho más anónimo, espontáneo y difícil de documentar.
“IBIZA, DON’T LOSE YOUR SOUL”
Una de las ideas que atraviesa la película queda resumida en una frase: “Ibiza, don’t lose your soul”.
Más de veinte años después, el regreso de Dean Chalkley no intenta simplemente afirmar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Su archivo permite observar cómo han cambiado la fotografía, la cultura de club, el comportamiento del público y la propia Ibiza.
Después de permanecer almacenados durante más de dos décadas, sus negativos de formato medio reaparecen ahora como un extraordinario documento sobre la juventud británica, la fotografía analógica y uno de los periodos más recordados de la noche ibicenca.
Space, Privilege, Bora Bora, Manumission, amaneceres, película analógica y miles de personas bailando sin un teléfono delante.
Back in Ibiza vuelve a una Ibiza que todavía permanece en la memoria de quienes la vivieron, pero que resulta cada vez más difícil encontrar en la isla actual.



